El capitán de fragata Camilo Segovia ha llevado el timón de muchas embarcaciones durante su desempeño en la Armada Nacional de Colombia. Tan pronto desembarque del ARC 20 de Julio seguirá su distinguida carrera en tierra firme, en la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla, como jefe de Planeación.

Pero la historia lo recordará como el primer comandante en llevar un buque naval colombiano a la Antártida.

En estos tres meses lo vi ser desde alcalde hasta psicólogo, papá, juez y amigo de las 102 personas que viajamos a bordo en esta histórica Primera Expedición Científica Colombiana a la Antártida. Lo vi mediando entre las necesidades de un grupo tan ecléctico como los investigadores civiles, los medios de comunicación y aquellos de las operaciones del buque.

Me senté a hablar varias veces con él. Si peca por algo es por exceso de prever lo que puede ir mal y de irse por la senda conservadora. Después de todo, nos estuvo llevando literalmente a los mares más peligrosos del planeta. Ama a su Armada y no pierde la oportunidad de afirmar que “este buque es una nave”.

Se le aguan los ojos cada vez que uno le pregunta por sus hijas María Camila, de 7 años, y María Alejandra, de 4. Así como por su esposa Alef, médica ginecóloga. Soportar esas largas separaciones ha sido el común denominador de todos los marinos en los siete mares desde los primeros navegantes.

En mayo del 2014 se enteró de que su buque había sido seleccionado para ir a la Antártida, un ambiente operacional nuevo y desconocido para la Armada Nacional. Desde entonces comenzó el maratón. La lista ‘de mercado’ que fabricó en un software de su iPad se convirtió en una Biblia que carga a todas partes. Había que pensar en todo –dice–... >Continuar leyendo<