Continua la travesía y a 13 nudos, con un mar a favor sobre las 02:00R de la madrugada, hemos llegado a aguas peruanas, el frío se empieza a sentir y de aquel calor tropical cartagenero poco queda, la tripulación del ARC “20 de Julio” siente en sus cuerpos las bajas temperaturas de esta zona de la tierra.
El panorama de color azul por los cuatro puntos cardinales raya en la monotonía, de repente y en el horizonte se divisa un grupo de tres individuos de ballenas Picuda una especie difícil de observar por su comportamiento críptico, junto con un cachalote que por lo general de desplaza solo, como lo confirma el biólogo expedicionario de la Fundación OMACHA Adrián Vásquez, entre otras especies también se han visto delfines nariz de botella, calderones negros y falsas orcas que se acercan al buque para favorecerse de la corriente y estela que deja la nave para aumentar su velocidad al momento de hacer su tránsito por sus rutas de movilización, lo que les permite ahorrar energía.
Durante un breve espacio de tiempo deleitan y acompañan a los expedicionarios, que emocionados graban y se toman fotos, registrando el avistamiento de estos mamíferos marinos que adornan el paisaje antes de que la noche caiga en el mar peruano rompiendo las largas rutas de navegación.

A medida que pasan las millas náuticas navegadas van apareciendo las especies y el clima antártico, poco a poco la Expedición va llegando a uno de los lugares más inhóspitos e inexplorados del Planeta Tierra, pero que en sus grandes extensiones resguarda y conserva el futuro de la humanidad.