De los 96 tripulantes que conforman la III Expedición Científica “Almirante Padilla”, cinco son mujeres militares que hacen parte de la Armada Nacional; cada una de ellas desempeña un papel importante dentro de la misión que desarrolla el buque ARC “20 de Julio” en las congeladas aguas del Océano Austral.

Luego de navegar 39 días desde la tropical Cartagena de Indias hasta el continente blanco y dejar atrás más de 6.429 millas náuticas, las mujeres que integran esta expedición científica contribuyen al desarrollo de la misma, desde los importantes cargos que cada una cumple dentro del buque, permitiendo que la operación se desarrolle sin ningún contra tiempo.
Velar por el óptimo funcionamiento de los motores que dan propulsión al buque, además de supervisar y controlar la maquinaria pesada de la unidad, es la principal función de la Teniente de Fragata Ángela Rocío Becerra Sosa. La ingeniera electromecánica, oriunda de la ciudad de Duitama, Boyacá, tiene a su cargo cinco suboficiales organizados de manera sincrónica, para mantener al 100% las unidades hidráulicas, líneas de ejes y el sistema de gobierno del navío, sin duda el corazón del buque. La teniente Becerra recibió un entrenamiento y capacitación con la Marina de Chile a bordo del buque rompehielos Viel, bajo un convenio gestionado por la Comisión Colombiana del Océano. Esa experiencia le brindó el conocimiento necesario para el funcionamiento de las maquinarias de un buque en estos ambientes helados. “Estando en nuestro buque, la responsabilidad es mayor, si falla algún motor nadie nos va a venir a ayudar en la Antártida” expresa la oficial de la marina colombiana consciente del papel fundamental y la responsabilidad que tiene dentro de esta Expedición.
Para la Teniente de Corbeta Julieth Cabrera, del municipio de Pitalito, Huila, esta ha sido una experiencia muy enriquecedora ya que le ha permitido conocer los paisajes, la fauna y la vida del continente blanco, mientras cumple sus funciones como oficial ayudante de guardia durante la navegación en las frías aguas australes. Su función principal dentro del ARC “20 de Julio” es ser la Jefe de la División de Administración del buque la labor de la teniente Cabrera tuvo una gran importancia en el alistamiento y planeación de los abastecimientos necesarios para la operación. Cosas como víveres, indumentaria y dotación de la expedición que durará más de tres meses fuera del país. “En un lugar donde las posibilidades de atracar en algún puerto son muy remotas y no se encuentra nada a la mano, yo debo tener todo en el buque organizado para garantizar el bienestar de los tripulantes; eso incluye las comidas, tan importantes para cualquier misión que se quiera realizar”, dice la teniente, que hoy está vestida con un traje polar que ella misma gestionó ante la Dirección de Abastecimientos de la Armada Nacional.
Mientras tanto, en la cámara de tripulantes, la Teniente de Corbeta Luisa Sánchez nacida en Bogotá, realiza diferentes pruebas sicológicas, como un test de personalidad y afectación en los cambios de comportamiento a los tripulantes del buque. Esta investigación le permitirá evaluar la función viso-motora del personal embarcado en el ARC “20 de Julio” en climas extremos donde el frio llega a temperaturas por debajo de los cero grados. Este es un factor importante a tener en cuenta para la navegación de los marinos colombianos en estas heladas aguas.

Como psicóloga, la teniente Sánchez ha logrado conocer y escuchar a muchos de los tripulantes de la expedición, monitoreando el comportamiento de los expedicionarios y convirtiéndose en una parte fundamental de motivación y comunicación a la hora de resolver e identificar algún cambio en el comportamiento de cualquier tripulante del buque. “Considero que la Armada Nacional con este tipo de iniciativas está haciendo una importante labor de realizar ciencia e investigación más allá de nuestras fronteras” responde cuando se le pregunta por este esfuerzo que realiza la Armada de Colombia; y finaliza con la emoción de haber conocido la Antártida, uno de los reguladores del clima en el mundo. Por su parte la Teniente de Corbeta Tatiana González de la ciudad de Bogotá, Jefe del Departamento de Comunicaciones y apasionada por los mares, es la encargada de que el buque cuente las 24 horas del día con comunicaciones militares, que le permitan mantenerse en contacto con el puesto de mando y con las unidades cercanas, y que despliega al momento de realizar algún apoyo a las investigaciones que realizan los científicos que vienen abordo de buque, como el helicóptero, lancha defender o el bote Zodiac.

A su corta edad, ella ha adquirido el conocimiento y la experiencia necesaria para navegar en las difíciles aguas del Pacífico suramericano y las frías aguas del Continente Blanco. “Navegar en estas aguas es algo completamente diferente, algo extremadamente apasionante, porque si bien sabemos, nuestras operaciones son en el trópico y al llegar acá donde todo está cubierto de hielos, y donde el radar solo reporta obstáculos como témpanos, hacen que navegar acá lo hagamos con todos los sentidos”, expresa la teniente González, sintiéndose orgullosa de llevar en alto un apellido, una institución y un país en un lugar donde muchos consideran que es el fin del mundo. Minimizando todo tipo de riesgos y atendiendo casos menores como mareos, dolores de cabeza, resfriados y traumas de dedos magullados por uno que otro golpe durante la recolección de muestras, la suboficial segundo Marly Johana Hernández Murcia del municipio del Líbano, Tolima, inicia todos los días sus labores desde la habitación 270, conocida como la enfermería general. Ella es la mujer encargada de velar por la seguridad y atender cualquier caso en algún accidente que se genere durante la navegación o en alguna maniobra de recolección de muestras por parte de los científicos; Marly es la enfermera de la expedición y entre sus palabras deja ver lo orgullosa que siente por conformar este equipo de expedicionarios, sin dejar atrás la responsabilidad que posa sobre sus hombros. “La Antártida es hermosa, es algo que debemos cuidar y nosotros debemos hacer parte de la solución frente al calentamiento global, cuidando la naturaleza”.

El capital humano y profesional de las mujeres que conforman la Armada Nacional está representado en estas cinco mujeres. Hijas, hermanas, novias, esposas, de todas las partes del país, que sin importar las distancias, difíciles condiciones del clima, del mar, falta de comunicaciones con sus seres queridos y arduas jornadas de trabajo, día a día visten el uniforme para contribuir a una iniciativa de todo un país, realizar ciencia e investigación de alto nivel en la Antártida, para tratar de hacer frente a temas de la agenda mundial como el calentamiento global, cambio climático y conservación medio ambiental, en aras de brindar un mejor futuro la humanidad.