Bienvenidos a este continente extraordinario en el fin del mundo. Antártida. El último territorio virgen de la Tierra. Un vasto desierto de hielo que ha atraído a exploradores de todo el mundo durante siglos, y el único lugar del planeta donde los países trabajan juntos con el objetivo de preservar su inmenso valor científico y geopolítico para el bien común. Un mundo cuya inmensa riqueza está protegida por un manto blanco y una poderosa corriente oceánica. Un desierto de cristal que es responsable de los patrones de clima global. Incluso aquellos del caliente trópico.

Los invitamos a que observen a su alrededor. En esta playa simbólica de hielo y basalto negro, Colombia da hoy sus primeros pasos en la Antártida. Como niños curiosos en un planeta nuevo, nos llenamos las manos de arena y hielo; y los ojos de ilusiones sobre nuestro futuro antártico, blanco y azul como el continente al cual queremos transmitir algo de nuestra alegría tropical.

Venimos a dar y a recibir.

Con este primer crucero de expedición, hemos venido a interrogar los secretos de este medio ambiente, aún desconocido en pleno siglo 21. Hemos venido a entender la relación de las corrientes marinas y sus microorganismos con aquellas de nuestras propias aguas cálidas. Y a determinar si las ballenas jorobadas que nacen en nuestra costa Pacífica son hermanas o primas de las que vemos en estas aguas polares.
Hemos venido a dar un aporte a la seguridad marítima mundial, a través de la elaboración de cartas náuticas que llenen el vacío de información del Estrecho de Gerlache, el lugar más turístico del Continente Blanco. Nuestros instrumentos oceanográficos son ojos para ver las montañas que se esconden bajo la superficie del mar, el jardín secreto donde retozan las ballenas.
Venimos desde la distancia a reforzar ese lazo invisible que nos une biológicamente, climáticamente y simbólicamente con esta Terra Incognita. Recibimos en préstamo una Antártida saludable y prístina, y así debemos entregarla a nuestros hijos y nietos. Entendemos que nuestros destinos están unidos, y a partir de hoy saludamos a la bella Antártida con un simbólico despliegue de nuestra bandera, con la promesa de estudiarla, respetarla y protegerla.