La Antártida es un lugar extraordinario
Es un inmenso manto de hielo que ha atraído exploradores de todo el mundo durante los últimos siglos; un lugar donde los países trabajan juntos con el objetivo de preservar su inmenso valor ambiental, científico y geopolítico para el bien común, bajo un Tratado firmado en 1959.
Ahora bien, ¿hay razones para que Colombia deba hacer presencia en la Antártida?
Varias e importantes. Tanto, que no podemos darnos el lujo de esperar mucho más. ¿Qué se nos perdió allá? Por ahora nada en concreto, pero si no nos apersonamos ahora, podríamos perder mucho en el futuro. Sería algo así como no tener acceso al mar, en el pasado; o al espacio, en el futuro. ¿No tiene el país necesidades más urgentes? Si las tiene -siempre las habrá- pero la visión a largo plazo de esta estrategia podría justamente ayudar a allanar esas necesidades, que en el futuro serán mayores.
Colombia es considerada como un país mega-diverso, lo cual significa que forma parte de un selecto grupo en el cual se concentra más del 70% de la reserva de animales y plantas del planeta. Para la mayoría de los expertos en biodiversidad, este grupo está formado por 12 países: México, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Zaire, Madagascar, China, India, Malaysia, Indonesia y Australia, sin importar su orden. Colombia posee el 0.7% de la superficie del planeta y en ésta alberga cerca del 12% de la diversidad global; ocupa el segundo lugar a nivel mundial en variedad de aves después de Brasil (1,815), en anfibios (634), reptiles (520) y plantas (48,000); y el cuarto en mamíferos (456) (http://www.biodiversidad.gob.mx/v_ingles/country/whatismegcountry.html).

Lo que sucede en la Antártida nos afecta directamente en los trópicos, Colombia debe hacer presencia científica en la Antártida para entender los mecanismos de cómo un cambio de clima austral impacta desde nuestra agricultura hasta la productividad y la salud de nuestras costas y selvas. Y habiendo entendido esos mecanismos, aprender a adaptarnos a los cambios que suceden en estos ecosistemas como consecuencia de las altas emisiones de dióxido de carbono generadas por nuestros estilos de vida.

Colombia tiene el 10% de la diversidad biológica del planeta. Y en consecuencia es el país que más tiene qué perder con los efectos del cambio climático. Entonces, llevar a cabo estudios diseñados por nuestros propios científicos, algunos en colaboraciones internacionales, abrirá un importante campo de investigaciones. Es algo que debe pensarse como un plan estratégico con miras a una y más décadas, que garantice estudios antárticos en las facultades de nuestras universidades. Los estudios llevado s cabo durante esta primera expedición servirán de semilla para solidificar el futuro de tales investigaciones en Colombia.

Por esa razón, la idea de la intervención de Colombia en la Antártida debe verse como algo serio y a largo plazo, mucho más allá de una primera y única visita. Más bien es una continuidad en los trabajos de investigación y de alianzas internacionales.

Lo que sucede en la Antártida nos afecta directamente en los trópicos, Colombia debe hacer presencia científica en la Antártida para entender los mecanismos de cómo un cambio de clima austral impacta desde nuestra agricultura hasta la productividad y la salud de nuestras costas y selvas. Y habiendo entendido esos mecanismos, aprender a adaptarnos a los cambios que suceden en estos ecosistemas como consecuencia de las altas emisiones de dióxido de carbono generadas por nuestros estilos de vida.